

SUS ORÍGENES Y VENTAJAS
Llega desde Australia esta técnica suave y eficaz, desarrollada por Thomas Bowen en los años 70. Bowen nunca dio una explicación de cómo o por qué su enfoque funcionaba sobre los estados patológicos, pero describía la enfermedad como energía temporalmente “atrapada” en un área. Su talento fue haber descubierto un esquema dinámico de movimientos de los dedos que reintroduce el flujo natural normal, rehabilitando la integridad estructural y funcional del cuerpo, devolviéndolo hacia un equilibrio natural. Hasta ahora, los expertos se han encontrado con dificultades para desarrollar una teoría científicamente aceptable, aunque no pueden dejar de constatar la eficacia del método.
Muchos de quienes practican la técnica se han involucrado en proyectos de investigación precisamente para elaborar una teoría explicativa. Las posibles explicaciones delineadas parecen concordar más con la filosofía oriental que con la occidental. Por ejemplo, los acupuntores han observado un cierto número de correlaciones entre los puntos de aplicación Bowen y los meridianos chinos de aplicación de las agujas.
Los movimientos y los procedimientos de la Técnica pueden estimular al cuerpo hacia un proceso de autocuración activando, a través del sistema nervioso y del sistema endocrino, los siguientes mecanismos:
Reflejo de estiramiento: La mayoría de los movimientos se realizan o sobre el origen, o sobre la inserción, o sobre el vientre muscular donde se encuentran los receptores que informan al sistema nervioso sobre el estado de tensión, longitud o estiramiento del tejido musculotendinoso. Estos receptores son estimulados durante la fase de puesta en tensión y rodamiento del tejido durante el movimiento Bowen, modulando la información recibida por el sistema nervioso central. Esto puede actuar sobre el circuito dolor/espasmo muscular.
Propioceptores articulares: Todos los movimientos practicados alrededor de una articulación actúan directamente sobre la cápsula articular y sobre los ligamentos, ambos ricamente dotados de propioceptores. También en estas estructuras la acción del movimiento Bowen estimula el envío de información al sistema nervioso central, que la interpreta como una invitación a la normalización de las funciones articulares, evitando así manipulaciones “fuertes”.
Fascia: Cada movimiento Bowen se realiza a nivel de la fascia superficial e involucra sus relaciones con los nervios, músculos y tendones subyacentes. La fascia desempeña un papel extremadamente importante en la coordinación de la contracción muscular, en la alineación postural y en la integridad somática general y estructural. Estas funciones se ven afectadas por rigideces fasciales, contracturas, distorsiones y deshidratación tisular. Es frecuente observar, después de una sesión Bowen, una liberación de las adherencias, un ablandamiento del tejido cicatricial y una mejora de la postura y de la movilidad sin necesidad de utilizar manipulaciones intensas o estiramientos.
Puntos de acupuntura y meridianos: La mayoría de los movimientos se realiza sobre puntos de acupuntura y algunos atraviesan las localizaciones de 2-3 meridianos simultáneamente.
Linfáticos: Algunos procedimientos Bowen activan el drenaje linfático estimulando el sistema inmunitario.
Desintoxicación: Durante una sesión Bowen a menudo se activa un proceso de desintoxicación, mejorando así las funciones del cuerpo a nivel celular.
La técnica se aplica a diferentes áreas del cuerpo y se caracteriza por la precisión y la delicadeza del toque. Se ejecuta con un movimiento de tipo rotatorio sobre puntos específicos, con procedimientos predeterminados según la disfunción o el síntoma. El movimiento se realiza con los dedos mediante un ligero estiramiento cutáneo, el mantenimiento de una leve presión sobre el punto de llegada y un posterior movimiento rotatorio de retorno, con la misma presión sobre la fascia muscular, ligamento, tendón, trayecto de inervación o conducto linfático.
Este proceder de estimulaciones tisulares puede considerarse como un disparador que, una vez activado adecuadamente, facilita el mecanismo innato del cuerpo de reequilibrarse y sanar.
Una vez hecho esto, lo más importante que el cuerpo requiere es tiempo.
Por ello, uno de los movimientos más distintivos dentro de las sesiones con la Técnica Bowen es el uso frecuente de una pausa mínima de dos minutos entre los distintos procedimientos de movimiento, con el objetivo de permitir al cuerpo integrar la información recibida, de relajarse y autorregularse.
DURACIÓN DEL TRATAMIENTO
Una sesión Bowen puede durar de 20 a 60 minutos. Se realiza sobre una camilla y/o en posición sentada, garantizando a la persona la modalidad más confortable. Las eventuales sesiones posteriores se llevan a cabo a una distancia de aproximadamente una semana de la sesión anterior o, en algunos casos, después de un período de tiempo más largo. La acción de reorganización del sistema inducida por Bowen es máxima durante la primera semana posterior a cada sesión y, atenuándose progresivamente, puede prolongarse hasta un mes.
CONTRAINDICACIONES
El trabajo con la Técnica Bowen no tiene contraindicaciones específicas y está indicado para la recuperación del bienestar del cuerpo en presencia de problemas debidos a trastornos musculoesqueléticos y miotensivos, o bien consecuentes a enfermedades inflamatorias crónicas o degenerativas tales como: cefaleas – lumbociatalgias – cervicalgias – tendinopatías del hombro – trastornos temporomandibulares – fibromialgia y fatiga crónica – alergias – problemas respiratorios y cardiovasculares – trastornos digestivos, hepáticos, renales, intestinales o de la vejiga – trastornos hormonales y del aparato reproductor – trastornos del drenaje linfático – ansiedad, depresión, pánico – recuperación posquirúrgica.
