

La reflexología podal, una experiencia para vivir en primera persona, para comprender los beneficios a nivel físico, mental y emocional.
La reflexología podal es una técnica de reequilibrio psico-físico-energético que se basa en la estimulación de puntos y áreas reflejas sensibles del pie.
La estimulación puntual de determinadas áreas interactúa con el sistema nervioso, es decir, el envío de información que, al llegar al cerebro, es procesada produciendo reacciones igualmente precisas en nuestro organismo. Esta técnica nace de un trabajo empírico realizado sobre miles de personas, que ha permitido relacionar las áreas reflejas del pie con estructuras, órganos, aparatos y su correspondiente funcionalidad; este trabajo de investigación y experimentación ha permitido identificar mapas muy estructurados de nuestro organismo.
Por lo tanto, utilizando mapas, podemos trabajar de forma refleja sobre una serie de problemáticas orgánicas.
Además, una lectura morfológica precisa de los dedos, del dorso, de la planta del pie, de su conformación, color, orientación, calidad de la piel, etc., permite adquirir información importante sobre la persona, como actitudes posturales y comportamentales.
Desde el punto de vista energético, los pies son la sede de importantes puntos de una serie de meridianos; el conocimiento y la aplicación de estos principios de la medicina china permiten ayudar a nuestro organismo a reequilibrarse.
CÓMO SE REALIZA UN MASAJE DE REFLEXOLOGÍA PODAL
En primer lugar, se toman en consideración las alteraciones estructurales, articulares, musculares, circulatorias y del tejido conectivo, poniéndolas en relación con las áreas reflejas. Por lo tanto, adquieren importancia otras informaciones como el color, el calor, las prominencias óseas, las durezas y callosidades, las hinchazones, los olores y los engrosamientos de las uñas. Todo aquello que se aleja de un pie ideal es un indicio preciso correspondiente a una anomalía del órgano reflejo. El análisis minucioso de lo aprendido a través de la observación y de lo percibido mediante el tacto nos permitirá definir la terapia refleja necesaria.
En este punto, mediante toques técnicamente muy diferentes y utilizando los diez dedos, con variabilidad de presiones, direcciones, velocidades y fricciones, se proporcionan informaciones y estímulos para alcanzar los distintos estratos corporales del pie: la piel, los músculos, el tejido conectivo, los vasos sanguíneos y linfáticos. El conocimiento y la aplicación de los principios de la medicina tradicional china, y el uso de los puntos de los meridianos presentes en el pie, constituyen un valor añadido al método reflexológico.
INDICACIONES SOBRE LA REFLEXOLOGÍA PODAL
La reflexología podal es una técnica que puede aplicarse prácticamente a todos. Es un enfoque muy eficaz y a menudo ayuda a intervenir de forma indirecta allí donde no es posible actuar directamente, ya que en ocasiones los estados inflamatorios no permiten un abordaje diferente, por ejemplo en casos de dolor de espalda o lumbociatalgia.
La inflamación es una condición evidente de exceso de fuego, de energía que debe ser dispersada, y se puede intervenir en la zona refleja correspondiente al arco plantar interno, desde debajo del dedo gordo hasta casi el talón. Las inflamaciones, tensiones y congestiones son, de hecho, materia de tratamiento de la reflexología podal, con beneficios casi inmediatos.
A nivel psicológico, esta práctica permite una relajación profunda y actúa muy bien también sobre los trastornos de naturaleza psicosomática y relacionados con el estrés, como gastritis, colitis y estados de ansiedad.
La acción está orientada a estimular las potencialidades circulatorias: sanguínea, linfática y eléctrica, con el fin de sostener la capacidad fisiológica e innata de autocuración.
A menudo, quienes se someten a sesiones de reflexología podal dan testimonio de una regeneración global, con mejoras que abarcan múltiples aspectos.
